Análisis | Bionic Commando Spence-táculo jugable

Share Button

El caso de Bionic Commando de 2009 es el enésimo caso de videojuego que, pese a recibir unas críticas decentes, no consigue vender un mojón, arrastrando al estudio desarrollador a un pozo sin fondo. Y fue exactamente eso lo que le pasó a Grin. Y es una verdadera lástima, porque este título apuntaba bien alto.

Tras el rotundo éxito del remake del original, que llevaba la coletilla Rearmed, le siguió una secuela que expandió la trama de este. Bien, el videojuego del que os estoy hablando en estas líneas es secuela directa de estos dos, y nos presenta un mundo más oscuro y a un protagonista caído en desgracia de forma bastante tópica. Héroe decide desobedecer una orden directa para hacer lo moralmente correcto, y le forman un consejo de guerra. Hasta aquí todo bien. El problema está en que el diseño de este héroe más maduro y macarra igual no es del todo acertado. A saber: es un puto rastafari, lo cual le da un aire más juvenil que al Spencer de antes, pelirrojo y con gafas de sol. Eso sí, como curiosidad, podemos jugar a este juego con un aspecto como el que acabo de mencionar, lo cual me hace suponer que fue un añadido de emergencia que los desarrolladores metieron por si el rediseño no cuajaba del todo.

A nivel técnico es un juego al que el paso de los años no ha sentado del todo mal. Me lo pasé la semana pasada (vamos, que han transcurrido nada más y nada menos que seis añitos) y lo cierto es que el diseño de los escenarios es cojonudo. Las ruinas de Ascension City tienen una estética futurista realmente encantadora. Más de una vez y de dos me he quedado embobado presenciando los magníficos paisajes de los que hace gala Bionic Commando. Los elementos que sí que chirrían un poco no son los modelos de los personajes en sí, sino sus animaciones. Mientras que las de Spencer son bastante fluidas y decentes (mención especial al hecho de que si jugamos con el skin clásico con gafas de sol algunas escenas cinemáticas se adaptan a ello), las de los enemigos de a pie son un tanto ortopédicas. O eso, o es que son unos putos locos que van haciendo strafe como majaras mientras vacían plomo sobre nuestro brazo biónico.

La variedad de enemigos no es que sea excesivamente alta, así como la de jefes finales (tres en total). No obstante, dado el inteligente diseño de los niveles así como la IA decentilla y el posicionamiento de los enemigos nos harán olvidar esto a medida que vamos aporreando botones y causando el pánico entre las huestes de soldados de BioReign.

Uno de los aspectos que más me ha sorprendido para bien de Bionic Commando es lo jodidamente buena que es su banda sonora. Rearmed ya sentó precedente en este apartado con remixes cojonudos de los temas del videojuego de NES, pero es que esta versión del juego no se queda muy atrás. Me quedo con estos tres: Preparations, Enhanced Tunnel Vision, y cómo no, el temazo principal.

La adaptación del control a las tres dimensiones es bastante decente. Podemos realizar un buen número de acciones con nuestro brazo biónico, no sólo balancearnos (que por cierto, es muy sencillo en comparación con el infernal remake del original). Tenemos la posibilidad de jugar a nuestro antojo (todo ello con unas físicas muy exageradas por motivos obvios) con elementos de nuestro entorno como vehículos estacionados, rocas, o los propios soldados enemigos. ¿Que nos quedamos sin munición? ¡No hay problema! ¡Peñón de siete metros de diámetro contra ese grupo de cinco soldados!

Esa es otra, los disparos. Los tiroteos se resuelven de forma clásica, con cámara en tercera persona y punto de mira. Third person shooter de toda la vida, vaya. Pese a que la munición de la pistola (un arma que no es tan mala como parece y que nos sacará de más de un aprieto) no es que escasee precisamente, la de otras armas tan eficaces como situacionales no abunda.

Hay un sistema de desafíos dentro del juego al cual no daremos absolutamente nada de importancia si nos limitamos a jugar, pero que nos hará cabrearnos más de una vez y más de dos si somos completistas y/o nos interesan los logros y trofeos. A saber: este sistema no se lleva bien con los puntos de control. Es decir, si completas un desafío como por ejemplo derrotar a cuatro enemigos con una única explosión de granada y por lo que sea mueres, reapareces en el punto de control anterior con el desafío aún por completar. Y lo mismo con los coleccionables, y algunos de ellos están, además, en sitios muy jocosos. Sal en la herida, amigos.

Al margen de la campaña de un solo jugador, tenemos un multijugador para hasta ocho jugadores bastante prescindible con los típicos modos: contra todos, por equipos, tomar la bandera… aunque como acabo de decir, no añade nada que no se haya visto antes. A ello debemos sumarle la locura y lo incontrolable que se puede hacer un tiroteo con tanto balanceo y tanta cafrería en general.

Completar el monojugador nos llevará sobre unas diez horas, y pese a que no hay ningún añadido que haga este videojuego especialmente rejugable, he de mencionar que tiene un selector de niveles. Incomprensiblemente bloquea todos los logros y trofeos al usarlo pero eh, ahí está. Si alguna pantalla en concreto te ha hecho fliparte muy fuerte, puedes rememorar dicho momento una, y otra, y otra vez.

Bionic Commando es un muy buen juego al que el público le dio la espalda. De esto tiene gran parte de culpa Capcom, pues no le dio la publicidad suficiente y eso a la larga les pasó factura, puesto que este título es considerado el mayor fracaso de la compañía nipona en la era HD. Cierto es también que mucha gente se llevó una decepción porque las capturas de pantalla hacen que este jueguín parezca un sandbox en lugar de lo que es: un plataformas con superpoderes y algunas secciones de tiroteos. Aún así, es muy recomendable tanto si os gusta lo uno como lo otro. Ahora mismo podéis encontrarlo en cualquier tienda a cinco cochinos euros nuevecito, así que ya sabéis.

 

Valoración:

Share Button
862 Lecturas totales 1 Lecturas hoy
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentarios

comentarios