Análisis | Metal Slug HEAVY MACHINEGUN!

Share Button

Metal Slug. El pilar sobre el que se asentó una de las sagas de videojuegos más divertidas y frenéticas a la que he tenido el placer de jugar. Este jueguico pertenece al género run & gun, que consiste en avanzar por escenarios acribillando a todo lo que se mueva, y con ciertos toques de bullet hell pues en no pocas ocasiones nuestra tarea consiste en esquivar, esquivar, y esquivar más, si queremos conservar el pellejo.

Una de las señas de identidad de la saga es el grandísimo trabajo que se ha hecho con su apartado gráfico, y el mimo con el que se ha realizado dicho trabajo. Este juego posee una característica estética muy cartooniana, prácticamente rozando el estilo super deformed; y es todo un descojone verlo en movimiento. Sólo una cosa lo supera. Jugarlo.

Como suele ser habitual con los juegos de recreativas, el argumento no es nada del otro jueves. Ambientado en el año 2028, los jugadores se meten en el pellejo de Marco (J1) y Tarma (J2), miembros del escuadron Peregrine Falcon, una unidad pequeña pero de soldados altamente eficientes y disciplinados. Básicamente su misión es detener los planes del malvado General Donald Morden, ya que quiere crear un nuevo orden mundial y dominarlo todo. Vamos, que la quiere liar muy parda y hay que pararle los pies sí o sí.

Hay personas que dicen que lo primero en lo que se fijan de una mujer es en su sonrisa. Mentira cochina, y lo saben. Todos siempre miramos las tetas, las caderas, y el culo. Y a veces, la cara. Bien, pues con los videojuegos pasa algo similar; y con Metal Slug no iba a ser menos. El juego entra por los ojos, y el cartooniano apartado gráfico es simplemente brillante.

Ver el juego en movimiento es comparable a estar viendo alguna serie de dibujos animados bastante macarra. La violencia está bastante rebajada debido a la estética infantiloide del juego, aunque ello no quiere decir que no haya muertes de todos los tipos y colores, para todos los gustos.

Y es que todo el apartado gráfico fue creado con mucho «HAMOR», y es todo un gustazo ver a esta caricaturesca obra de arte en movimiento. Las animaciones de todos los personajes, ya sean los que manejamos o los enemigos, son bastante fluidas y graciosas. Es todo un lol ver a los enemigos asustarse en cuanto se percatan de nuestra presencia, para alertar a sus compañeros; o simplemente verlos a sus anchas por el nivel, haciendo comida en una hoguera, charlando entre sí…

Los fondos y los escenarios, de corte bélico y postapocalíptico son variados y muy bellos, y llegan a sorprender ya que el nivel propiamente dicho puede estar dividido en distintas franjas distintas sin ningún tiempo de carga entre las mismas. El perfecto ejemplo de lo que quiero explicar se da en la primera misión, en la que empezamos en las ruinas de un templo azteca, para terminar destruyendo a un avión varado en una catarata, no sin antes habernos abierto paso por un río plagado de soldados enemigos. Por si no fuese poco, algunos elementos de los escenarios pueden destruirse.

El diseño de los jefes finales supone todo un derroche de imaginación, así como el resto de la estética retrofuturista de toda la maquinaria de guerra, pues los vehículos son modelos muy exagerados cuyo diseño está inspirado en el de vehículos reales usados por la alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Los proyectiles, sobre todo los que nos lanza el enemigo, son perfectamente visibles para poder esquivarlos con mayor facilidad, muy en la línea de lo ya visto en Contra, aunque en este Metal Slug dichos proyectiles se hacen mucho más evidentes a la vista.

Las composiciones que podemos escuchar durante el juego acompañan a la acción de una forma soberbia, y los temas son bastante cañeros. Si tuviese que elegir alguna canción, me quedaría con Gerhardt City, e Inner Station. A lo tonto nos sorprenderemos a nosotros mismos tarareándolos mientras despachamos a los soldados de Morden a diestro y siniestro.

Los efectos de sonido son también bastante convincentes, e incluso hay voces digitalizadas por ahí. El «narrador» del juego dirá en todo momento cual es el power-up que se acaba de recoger. El griterío que puede llegar a escucharse al cometer auténticas barbaridades entre las filas enemigas es delicioso.

La jugabilidad de este Metal Slug es jodidamente simple y directa. Mata a todo lo que se mueva, a excepción de a tu compañero si juegas a dobles. No tenemos que preocuparnos por el fuego amigo, porque es inexistente. Durante el desarrollo de los niveles nos sale al paso todo tipo de enemigos, principalmente soldados a pie con un rol específico, como puede ser granadero, francotirador, o soldado con bazuca. También puede atacarnos todo tipo de maquinaria de guerra, desde tanques, helicópteros, unidades de artillería…

El arma estándar del juego es una pistola con munición ilimitada, cuya cadencia de disparo es igual de alta a la velocidad con la que pulsemos el botón de disparo. O lo que viene siendo lo mismo; dada la alta cantidad de enemigos que suele haber siempre en pantalla, estaremos machacando el botón de disparo bastante a menudo.

Para ayudarnos en nuestra misión tenemos varios power-ups en forma de armas de distinta índole, como la HEAVY MACHINE GUN, el ROCKET LAUNCHER o la SHOTGUN. Todas ellas tienen una munición limitada, y un poder de contención bastante respetable. Tanto los enemigos estándar como nosotros caemos de un mísero impacto, de modo que además de atacar incesantemente, también deberemos esquivar los ataques enemigos.

No morimos al tocar a los enemigos, aunque sí que podemos matarlos realizando un ataque de melé que se ejecuta de forma automática al pulsar el botón de disparo estando en contacto con uno de ellos. Eso sí, esto es bidireccional, ya que los enemigos también pueden ajusticiarnos mediante una puñalada trapera si no nos andamos con ojo. Hay ciertas secciones de plataformeo que podemos superar con relativa facilidad, saltando como psicópatas para evitar barrancos y otros peligros.

Por los escenarios hay desperdigados prisioneros que, al ser rescatados, nos ofrecerán un power-up. Directamente sacado de sus gayumbos, con las risas que ello conlleva. Este potenciador puede ser puntos, algún arma, o granadas. Cada vez que reaparecemos, tenemos diez granadas, y estas pueden reponerse cogiendo más en el escenario. Tienen un poder de contención y un radio de efecto respetables, y son de uso obligatorio en las situaciones más peliagudas, si no queremos llevarnos un disgusto.

También podemos manejar al Metal Slug SV-001, que da nombre al juego. Se trata de un tanque monoplaza con un cañón Gatling acoplado, y un cañón principal de potencia devastadora que nos facilitará bastante la vida, pues puede resistir hasta tres impactos en lugar de uno sólo si vamos a pie.

Podemos saltar con el tanque, disparar con el cañón principal, disparar con la rotatoria, agacharnos y lanzar granadas por la escotilla del mismo, o usarlo como un ataque kamikaze que realiza daños masivos en la zona en la que impacte.

Tampoco faltan a la cita los jefazos gordacos ocupa-pantallas con distintos patrones de ataque, que suelen ser llenar la pantalla de proyectiles, tener que esquivarlos, y esperar el momento oportuno en el que podamos atacar con total impunidad. Una vez completado el nivel, se procede a contar los puntos obtenidos en el mismo. Obtenemos puntos de bonus por completar un nivel con el Metal Slug aún operativo, y por cada prisionero que hayamos rescatado en una misma vida.

La dificultad elevadita, sobre todo en los últimos compases del juego, podía echar para atrás a los menos duchos en este tipo de juegos, aunque lo cierto es que Metal Slug es de auténtica pata negra. Es jodidamente divertido.

Pasarnos el juego podía llevarnos entre una media hora y una hora, lo típico para un juego de estas características. Recuerdo con especial cariño este Metal Slug y a su segunda parte, anda que no me he pasado horas muertas jugando a él en uno de los bares de mi pueblo. Y cuando no se jugaba, se miraba a los que sí lo hacían. Los piques para ver quién llegaba más lejos con una moneda de veinte duros -tres créditos, nueve vidas- o quién conseguía la puntuación más alta y dejaba constancia de ello en los hi-scores llegaban a ser antológicos, y en no pocas ocasiones se mentaba a la madre y se llegaba incluso a las manos.

Solo un juego como Metal Slug podía conseguir tal hazaña.

Valoración:

Share Button
1139 Lecturas totales 2 Lecturas hoy
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentarios

comentarios