Análisis | Advance Wars 2: Black Hole Rising ¡Adelante, tanques, adelante!

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Más de lo mismo. Y encima, mejor. Advance Wars me gustó bastante, pero Black Hole Rising me enamoró por completo. Porque, qué cojones. ¿Si algo funciona, para qué vas a cambiarlo? Limítate a pulir, a perfilar y refinar la fórmula que has ofrecido en el pasado para mejorarla todo lo posible. Eso es exactamente lo que Intelligent Systems ha hecho en el caso que nos ocupa.

Este juego también marca el regreso del que para mí es uno de los villanos más carismáticos del mundillo: Sturm. Esta secuela definiría el carácter de esta suerte de híbrido entre Darth Vader y Hitler, dotándolo de un hijoputismo que, sinceramente, pocas veces he visto antes en el antagonista de una historia. Este buen hombre obtiene puntos de bonus porque os recuerdo que estamos hablando de un título no recomendado para menores de siete años.

A nivel argumental estamos ante algo notablemente más simple y masticado que en el primer juego. Las naciones que otrora se repartiesen leña entre sí, ya conscientes del peligro que representa Black Hole, deciden aliarse para eliminar cualquier foco de resistencia del ejército negro. Jocosas implicaciones ahí, y puede que haya una doble lectura. Ay, ay, ay, Nintendo. Volviendo al meollo de la cuestión, Sturm, el líder de las fuerzas invasoras del Agujero Negro se las ingenia para regresar y lanzar una nueva ofensiva, y con él vienen varios subordinados que darán muchos quebraderos de cabeza a las naciones aliadas de Orange StarBlue MoonGreen Earth y Yellow Comet.

En este Advance Wars el protagonismo recae sobre las naciones aliadas en general, al contrario que en el título anterior donde Andy recibía un claro papel principal. Vamos, que se convierte en un «todos contra el hijoputa» que le da un plus de epicidad a la trama.

A nivel visual y estético, es «lo mihmitico», como diría mi santa abuela. Y es que, si ponemos un juego al lado del otro, serían prácticamente indistinguibles entre sí si no fuese por detalles nimios como resideño leve del aspecto de los personajes, o un lavado de cara de la interfaz que usa el juego. En cualquier caso, el colorido extremo, prácticamente bucólico -mucha campiña y mucho pasto la hostia de verde- predomina en una paleta de colores extensísima.

Los monigotes siguen moviéndose de forma graciosa y resultona en los distintos tipos de animaciones, como al capturar una propiedad en plan banco desahuciando a pobres inquilinos que no llegan a fin de mes; o al iniciar un tiroteo contra una unidad enemiga. Advance Wars 2: Black Hole Rising es HAMOR. Es EL PUTO BIEN.

Los leitmotifs de todos los personajes del juego anterior se repiten tal cual, y los nuevos temas que acompañan a los nuevos personajes también son la bomba. Estilos muy variopintos y temas la hostia de cañeros que hacen que esta sea probablemente una de las mejores bandas sonoras jamás creadas para un videojuego de consola portátil.

Al margen de las lógicas adiciones de nuevos Oficiales en Jefe, y una nueva unidad, no hay ninguna novedad más. La férrea fórmula jugable que disparó la popularidad del anterior videojuego se mantiene y, como ya dije más arriba; ha sido mejorada y refinada hasta limites insospechados.

Y digo que ha sido mejorada porque la campaña monojugador nos presenta niveles que están planteados de una forma bastante inteligente, obligando al jugador a pensar todos y cada uno de sus movimientos. La IA, aún con algunas pequeñas máculas, es en líneas generales implacable, y no suele perdonar el más mínimo error. Por tonto que sea.

Se le da al jugador algo más de margen, pues ahora puede seleccionar Oficial en Jefe en cada misión de entre una selección lógica. Esto es, para las misiones de cada nación sólo puedes escoger a los OJs de dicha nación. Algo completamente justificado por la trama dado que los otros países andan rechazando la invasión del ejército de Black Hole en sus propias dependencias; aunque hay una excepción. Las misiones de liberación, en las que podemos añadir a nuestras fuerzas a un OJ aliado para que nos ayude a lidiar con las oleadas virtualmente infinitas de tropas del ejército negro.

La nueva unidad añadida, el Neotanque, es básicamente un bombardero de tierra, ya que posee su mismo poder prejuicioso para volar por los aires todo lo que se le cruce por delante. A esta adición hay que sumarle las tuberías, un nuevo tipo de terreno que hace que los niveles en los que hay redes de oleoductos se conviertan en un jodido laberinto. Las tuberías por lo visto tienen una altura ilimitada dado que son infranqueables incluso para las aeronaves, y sólo podemos atravesarlas si volamos una junta.

La barra del poder de OJ esta vez se divide en dos mitades. Lo ideal suele ser reservar todo para cuando esté cargada a tope, dado que la versión del poder no cargado por completo suele tener bonificaciones menores para nuestras tropas, salvo contadas excepciones.

A la magnífica campaña hay que sumarle el resto de modos que había en el anterior videojuego, como batalla, versus, o el incombustible editor de mapas. Un juegazo al que dedicarle horas y horas. Diversión portátil prácticamente ilimitada.

El nuevo contenido que incluye justifica totalmente la compra de este título, pese a que a algunos les pueda parecer que Intelligent Systems no ha querido arriesgarse demasiado con esta segunda parte. La campaña puede durarnos unas diez horas perfectamente, y una vez la completemos podemos jugarla en el modo de dificultad «MUÉRETE YA», como en el anterior. Que, hablando de dificultad, este juego da por hecho que hemos jugado al anterior ya que pese a que el tutorial se ha integrado en la trama, el tiempo de aprendizaje es mucho menor. No remolonean tanto a la hora de enseñarnos los conceptos básicos jugables. Aunque la dificultad pega unos picazos de la hostia en según qué niveles. Y dichos picos hacen que en ocasiones piense que Black Hole Rising es a Advance Wars lo que The Lost Levels fue para Super Mario Bros.

Como contenido adicional podemos comprar en la tienda con el dinero obtenido nuevos personajes, nuevos mapas de batalla y versus y paletas de colores distintas para los personajes ya desbloqueados. Al igual que pasaba con Advance Wars, el editor de niveles hace que la duración de este juego sea prácticamente infinita. Y, ¡ah! ¡También pueden jugar cuatro jugadores en la misma consola por turnos o vía cable link mediante multicartucho o un solo cartucho! Resumiendo: es más, y mejor.

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