Análisis | Advance Wars Pachanga bélica

Share Button

Creo que Advance Wars es el juego de Game Boy Advance al que más fuerte le he dado. La cantidad de horas que he invertido en él se puede ir a las doscientas perfectamente, y seguramente me quede corto. Gracias a él, y a otros como el mítico Command & Conquer: Red Alert o el a mi juicio infravaloradísimo Army Men: RTS di mis primeros pasitos en el género de la estrategia.

Este fue otro de los títulos de lanzamiento de GBA, amén de ser un lavadillo de cara para la saga Wars de Nintendo, de la que prácticamente se sabía poco o nada fuera de Japón. Para mí, y estoy seguro que para muchos de vosotros también, Advance Wars supuso un punto de inflexión en el género de la estrategia en consolas portátiles. Este videojuego era una primera piedra simbólica. Luego vendrían más juegos de esta saga, tanto para la propia Advance como para DS. Pero esa es otra historia.

Este juego de estrategia por turnos nos pone en el pellejo de un asistente de Oficial en Jefe de la nación de Orange Star. Nuestro cometido es «aconsejar» a los comandantes de dicha facción en plena batalla. Vamos, que somos los becarios. Los que les llevan los cafés, los old fashioned, y poco más.

Se nos presenta a varios personajes de nuestra facción, como Andy, un muchacho amante de la mecánica; Max el musculitos, y Sami la marimacho del grupillo. Actualmente, la Estrella Naranja se encuentra bajo una invasión a gran escala del país vecino, Blue Moon, por lo que el primer objetivo del jugador será expulsar a los invasores. Pero hay además otras facciones como Green Earth y Yellow Comet, todas enfrentadas entre sí, ya que cada una afirma haber visto oficiales en jefe de las otras naciones infiltrarse con tropas armadas en sus territorios. Nuestro objetivo como asistentes de oficial de Orange Star será averiguar qué coño está pasando realmente, y quién ha montado todo este fregao.

Gráficamente, Advance Wars es una maravilla. El colorido que hay tanto en los escenarios como en las propias unidades es abrumador. Las animaciones no es que sean gran cosa, ya que todas las unidades en pleno combate permanecen semiestáticas. Sólo disparan o se mueven levemente para ponerse en posición de tiro.

El arte empleado en el juego; el diseño «cartooniano» de los personajes y la estética superdeformed empleada en las unidades dota a este videojuego de mucho carisma y personalidad propia, amén de quitarle bastante hierro al asunto. Recordemos que es un videojuego bélico. Guerra. Gente que muere. Ciudades que son arrasadas. Tragedia que asola naciones enteras.

El detallito de los retratos de los oficiales en jefe en pleno combate partiéndose el ojal a costa de las muertes en el bando enemigo o acojonándose por las bajas en el propio es bastante curioso. Entre tanta inocencia y estética de dibujos animados hay sitio para un poco de sadismo.

Junto a un apartado sonoro decente (explosiones, disparos, andanadas de obuses y demás), nos encontramos, además, una de las bandas sonoras más cañeras y animadas jamás creadas para un videojuego de portátil. Durante el turno de cada personaje, suena su tema. Su leitmotiv, vamos. Estas melodías son  variadas y de diferentes estilos, desde el entusiasmo que desprende el tema del joven Andy, hasta otras más badass como las de Max y Águila, o incluso una con arreglos country como la de Grit.

Aunque no seamos muy duchos en este tipo de juegos, Advance Wars incluye un completísimo tutorial para todas y cada una de las unidades, así como otros aspectos tales como la influencia del terreno en la defensa de nuestras tropas, el clima, etceétera. El único pero que le pongo al tutorial es que te obligan a superarlo por cojones, antes de poder iniciar cualquier otro modo de juego.

Sin duda, el mayor acierto del juego de Intelligent Systems es presentarnos a un elenco de OJ muy variados entre sí, cada uno con puntos fuertes y debilidades, como si de un juego de lucha 2D se tratase. Así, el poder de ciertas unidades queda determinado por la elección de nuestro comandante, y no por la propia facción en sí, siendo esta una seña de identidad de la saga.

Las unidades se dividen en tres grandes tipos, aparte de las típicas familias terrestre, naval y aérea: unidades de ataque directo, que requieren estar en un cuadrado contiguo a una unidad enemiga para atacar; unidades de ataque indirecto, que pueden atacar a cualquier unidad dentro de su rango de ataque, pero para poder atacar no deben haberse movido en ese mismo turno; y unidades de transporte, que no atacan, y simplemente sirven para transportar tropas, vehículos, y suministros. Algunas unidades son híbridos o extrañas combinaciones de las anteriores, tales como el crucero, una unidad naval de combate directo que nos permite atacar a unidades aéreas y submarinos, además de dejarnos cargar hasta dos helicópteros en él.

De modo que, como ya digo, dependiendo del OJ seleccionado, tendremos unas unidades de combate directo más potentes (Max), o unidades navales con mayor defensa y rango de movimiento (Drake), por poner un par de ejemplillos. Aunque es cierto que en la Campaña estamos limitados a tres oficiales en jefe únicamente, en el genial multijugador versus del juego podemos elegir a cualquiera que aparezca en este título.

Además, como guinda al pastel, todos los OJ poseen una barra de poder, que se rellena más rápido con los embites enemigos, si bien es cierto que se también rellena aunque a una velocidad algo menor al eliminar unidades enemigas nosotros mismos. Una vez llena, podemos desatar nuestro poder y tener una ventaja significativa durante un turno completo, que puede incluso darle la vuelta a la partida. Por ejemplo, Andy tiene la capacidad de regenerar dos puntos de salud a todas las unidades y hacerlas un 10% más fuertes y resistentes; Águila tiene la capacidad de atacar dos veces en el mismo turno siendo sus unidades más débiles en esta segunda ofensiva; u Olaf puede desatar una ventisca, creando condiciones favorables para sus tropas, que no sufren restricción de movimiento por la nieve.

Los recursos obtenidos al principio de cada turno se determinan por el número de propiedades que tengamos. Podemos capturar más con unidades de infantería, e incluso podemos capturar el cuartel general enemigo y ganar automáticamente la partida; siendo esta una táctica recomendable para OJ’s especializados en operaciones de guerrilla como Sami.

El terreno también influye en los resultados de las batallas. No es lo mismo estar en campo abierto, en una llanura, que ocultándose en un bosque. Nuestras unidades reciben bonificación de defensa dependiendo de en qué tipo de terreno se encuentren. Del mismo modo, ciertas unidades reciben penalizaciones al movimiento por terreno difícil. Todo depende del tipo de superficie, y del modo que tenga la unidad de desplazarse. Ya sean tropas a pie, vehículos con ruedas, cadenas, barcos, o aviones. Como es lógico, estos últimos nunca sufren restricciones al movimiento a no ser que haya un clima desfavorable, como nieve o lluvia.

En último lugar, las batallas se pueden desarrollar normalmente, sin restricciones de visión; o con niebla de guerra, un clásico del género. La visión está limitada y podemos ocultar unidades en bosques para tender emboscadas, siendo esta variante mucho más dura que una partida sin niebla, debido a la inteligentísima IA. Tenemos que andarnos con ojo si no queremos que la CPU nos empitone sin ningún tipo de amor, sin lubricante, a pelo y por detrás.

La campaña tiene varias rutas (dependiendo de qué OJ escojamos en ciertos niveles), y tiene un total de 22 misiones. El multijugador es prácticamente inagotable, dado que en la misma consola pueden jugar hasta cuatro jugadores, pasándosela entre ellos cual porro ya que el juego es por turnos. También podemos jugar con otros tres amigos vía cable link en juego multicartucho o con un solo cartucho, aunque con opciones muy limitadas en este último caso.

Este juego también incluye un completo editor de mapas, por lo que su duración es virtualmente ilimitada. Aparte del modo Campaña y multijugador, hay un modo de Batallas en el que jugamos contra la IA en retos de dificultad ascendente.

Existe también una tienda en la que compramos nuevos mapas y Oficiales en Jefe con el dinero obtenido en los modos Campaña y Batalla, y por si fuera poco podemos hasta desbloquear el modo Campaña Advance, que, en pocas palabras, es el modo de dificultad «MUÉRETE YA».

Siempre me ha hecho especial gracia el hecho de que los personajes se tomen a cachondeo y como si fuese un mero deporte la guerra en este videojuego. Le da un toque inocentón que tiene su encanto. Además, esto tiene su segunda lectura también, bastante más lóbrega y macabra. Los Oficiales en Jefe de este juego son un contubernio de sádicos a los que no les importa absolutamente nada enviar a sus tropas a la muerte, todo ello en pos de la diversión. Se establece aquí un paralelismo entre personaje y jugador bastante jodido, ¿eh?

Advance Wars es un título tan recomendable como completo, divertido, y accesible. Toda una joyita de la estrategia por turnos, y además, en una consola portátil. Algunos detalles menores lo alejan a mi parecer de la excelencia total, aunque por lo general estamos ante un completo imprescindible no de Game Boy Advance ni de su propio género; sino de toda la relativamente corta historia de los videojuegos.

Valoración:

Share Button
1054 Lecturas totales 1 Lecturas hoy
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentarios

comentarios