Análisis | Golden Sun El amanecer de una gran saga

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Golden Sun fue mi primer RPG. También fue mi primer juego de Game Boy Advance. Y es algo de lo que no tengo por qué avergonzarme; porque para cuando salió esta cosa en Europa, en 2002, yo tenía unos diez u once años. Vamos, que era un infame y abyecto niño rata aún. Recuerdo también cómo unos cuantos meses después de que GBA fuese lanzada en nuestro continente, mi Game Boy Color sufrió un desafortunado accidente, culpa de cierta pelea contra jefe final la hostia de jodida en Dragon Ball Z: Legendary Super Warriors. De modo que, ojitos de cordero mediante, convencí a uno de mis progenitores para adquirir una flamante Game Boy Advance junto con este juego.

Anécdotas aparte, este título de Camelot Software Planning me pareció un juegarraco del copón. Mi adorado Mario Golf de Color también fue desarrollado por la misma gente, y este peculiar híbrido entre juego de golf y RPG me encantó. Todo parecía perfecto. Y, qué cojones. Lo fue. Las más de cien horas de juego que le he echado a este cartucho así lo verifican. Y no, no es que el juego durase tanto; pero cuando uno es pobre y tiene pocos juegos, los exprime al máximo. Vamos, lo que viene siendo comenzar partidas nuevas porque sí, porque te lo pide el cuerpo. Aunque no haya hecho ni media hora desde que acabas de completar la aventura.

La de Golden Sun es la típica historia de fantasía épica de corte pseudomedieval, con magia, alquimia, y todo tipo de criaturas surgidas del mismísimo Averno. A grosso modo, es una encarnación más contemporánea de lo que fuesen los primeros Final Fantasy en su momento. Un grupo de cuatro personajes viajando por el mundo -plano en este caso- desfaciendo entuertos, liquidando malvados y, en última instancia, salvando el planeta.

A nivel gráfico estamos ante una auténtica maravilla teniendo siempre en cuenta el limitado hardware de GBA, pero es que el apartado artístico supera con creces a muchos otros juegos del género. Algo bastante gracioso teniendo en cuenta que Golden Sun realmente no aporta nada excesivamente original o que no se haya visto antes en este aspecto.

El colorido del que gozan prácticamente todos los elementos que vemos por pantalla es abrumador. Personajes, criaturas, entornos, escenarios… absolutamente todo luce de putísima madre en este juego. El diseño de los personajes es bastante prototípico, siendo algo más originalito -dentro de lo que cabe- el de las criaturas que nos encontraremos por el mundo y, más aún, el de los espectaculares jefazos finales que tendremos que derrotar para avanzar en la trama. Los combates son bastante espectaculares, y en ellos podremos ver todo tipo de efectillos especiales y artificios varios que hacen que sean más épicos aún si cabe.

El apartado sonoro es acojonante. Tres palabras: Saturos Battle Theme. Solo con esto ya podría ponerle un puñetero diez a este Sol Dorado y quedarme tan pancho. La banda sonora de este JRPG es de lo mejorcito que mis oidos han tenido el placer de escuchar. Melodías épicas a más no poder que te dan ganas de coger una espada, emanciparte, e irte por ahí tú también a liquidar kobolds, duendes y krakens. Los efectillos sonoros que podemos oir en momentos puntuales cumplen con creces su cometido. Y pese a lo que veáis en las imágenes, no temáis, ya que este videojuego llegó completamente en castellano a las tiendas.

Los combates se resuelven mediante turnos de los de toda la vida, nada de mamoneos de medidor de batalla continuo ni demás sistemas engorroso-ponzoñosos. Y como no podía ser de otra forma, muchos de los elementos que hay en Golden Sun son típicos del género. A saber: mazmorras, encuentros aleatorios con enemigos, tiendas, poblados, estados alterados en los personajes, puzzles, o batallas épicas contra el mastodóntico jefazo final de turno.

Pero en lo que sin duda alguna este título se diferencia del resto de juegos de su género es en la inclusión de las Psinergías y los Djinns. Las primeras son los poderes psíquicos innatos de cada personaje, cuyo uso no solo se aplica en las batallas, sino que también se puede extrapolar a puzzles. Por ejemplo, podemos mover objetos con la mente, crear columnas de hielo o rellenar huecos con agua, para la resolución del puzzle en cuestión.

Los Djinns son unas simpáticas criaturillas de efecto distinto al ser usadas en combate. Una vez usadas, se quedan en stand by, y al haber usado un cierto número de ellos podemos realizar poderosas invocaciones. Podemos «prepararlos» desde el menú en todo momento, pero no es muy recomendable, ya que al hacerlo, nuestros personajes ven mermadas drásticamente todas sus estadísticas. Y este es uno de los mayores alicientes de los combates del juego; la estrategia inherente que hay en el saber cuándo debemos usar los Djinns con las invocaciones consecuentes, ya que si los usamos en un momento poco indicado podemos fenecer prácticamente al instante. Para conseguir a estos alegres bichos, debemos resolver ciertos puzzles, mientras que otros personajes nos vendrán con algunos equipados de serie, y otros nos aparecen en combates aleatorios en zonas concretas del mundo del juego. Además, si los intercambiamos entre nuestros personajes, podremos cambiar sus atributos de forma drástica e incluso el listado de hechizos que pueden lanzar.

Como añadidos adicionales, el juego posee un modo versus en el que nos enfrentamos contra el equipo de un amigo vía Cable Link; y también hay un modo batalla, que consiste en luchar un combate aleatorio tras otro con el equipamiento que tengamos en ese momento, algo así como el equivalente en un RPG a un modo horda. Además, podemos importar los datos -personajes, Djinns, equipo, dinero- para la secuela de este juego, Golden Sun: The Lost Age, también mediante Cable Link o vía contraseña.

Tardaremos en completar la aventura alrededor de 20 horas. Pero si queremos encontrar todos los Djinns, nos durará algo más. E incluso hay una misión secundaria/mazmorra extra que podremos completar en cualquier momento, siempre y cuando no hayamos grabado la partida exactamente al final del juego, con el consiguiente brickeo de la misma, ya que no se puede volver al mapamundi llegados a cierto punto de la trama.

El argumento, sin ser original, cumple con creces y te atrapa como pocos juegos saben hacer, principalmente debido a lo bien construidos que están los personajes. Las peleas contra los jefes finales son épicas de cojones, y si en algún momento hiciese un top de boss fights este Golden Sun estaría entre los primeros puestos. En resumen: estamos ante un imprescindible de la portátil de Nintendo. Además, es bastante accesible. Demonios, si un imbécil como yo (y más a esa edad) pudo completarlo al 100% sin guías, ¿por qué no ibas a poder hacer tú lo mismo, haragán?

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