Análisis | Robocop VS The Terminator Mitad hombre, mitad máquina, todo píxeles

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Madre mía. La de años que tiene este pedazo de cacho de trozo de juegarraco del copón, y la de horas que le habré echado. Porque antes nos contentábamos con un pad con una cruceta y dos botones, y simplemente por el mero hecho de que esa masa pixelosa que aparecía en pantalla se moviese ya éramos felices. Y si el amasijo de píxeles en cuestión era nada más y nada menos que el mismísimo Robocop, y los enemigos reventaban —literalmente— al dispararles, ya ni te cuento.

Y es que esto de los crossovers ha estado muy de moda desde hace la tira de años. Aprovechando dos licencias que tenían mucho tirón por aquel entonces, Frank Miller (Batman, Sin City) se sacó de la manga una serie de cuatro tomos dando lugar a un curioso crossover de estas famosas sagas del cine de acción. Y Virgin Games no tardó en hacerse con los derechos de las obras, para lanzar un videojuego ambientado en los cómics del maestro Miller (no confundir con Kazuhira Miller, sarasa supino de la saga Metal Gear Solid).

Varios años después de la invención de RobocopSkynet fue construida. Cuando fue conectada, tomó consciencia de sí misma y declaró a la humanidad como su enemiga, lanzando una ofensiva total contra ella con armas y cyborgs de todo tipo. Pero el ciberpolicía, pese a ser medio máquina, está en el bando de los humanos, y deberá destruir Skynet. Vamos, lo que viene siendo un «p’alante y arramblando con todo lo que pilles» de los de toda la vida. La típica excusita que sirve como punto de partida para una carnicería de tres pares de cojones.

Los escenarios que visitaremos en esta aventurilla de acción son variaditos aunque con un marcado predominio de los tonos fríos en la paleta de colores. Hay un número notable de enemigos, ya sean humanos (macarras principalmente aunque también hay guardias de seguridad de la OCP) o robots (terminators, torretas, y diversos aparatejos no tripulados). Las animaciones de los personajes son fluidillas teniendo en cuenta el hardware en el que corre el juego.

Pese a que los escenarios son variados, el hecho de que la mayoría de ellos use tonos azules hace que nos dé la impresión de estar en el mismo sitio una y otra vez pese a ir avanzando por sitios tan variopintos como la Detroit del tiempo de Robocop, co en el futuro infestado de Terminators en el que visitaremos búnkeres subterráneos, zonas de guerra urbanas y complejos militares industriales.

La interfaz es sencilla a más no poder; la única información que se muestra por pantalla en todo momento es la salud de nuestro personaje, y la del jefe final en caso de haberlo. A destacar también algunos detallitos gore, como que los enemigos humanos EXPLOTEN al abrir fuego contra ellos. Este tipo de cositas le daba personalidad al juego, ya que no había muchas cosas en Master System así de salvajes.

Como es lógico, la música no llegaba a tener la calidad que la de las versiones de Mega Drive y SNES, pero ello no implica que los encargados de este apartado no pudiesen hacer puta magia exprimiendo a tope el hardware de sonido de Master System. Recuerdo con especial cariño el tema principal del juego, bastante macarra y machacón, y un par de temillas más animados que sonaban en niveles especialmente divertidos de jugar. También había por ahí alguna que otra voz digitalizada que estaba bastante bien. Resumiendo: me moló mucho el rollito a nivel sonoro.

A nivel jugable, Robocop VS The Terminator era un arcade 2D al estilo Contra, aunque mucho menos loco y con una jugabilidad notablemente más pausada que la del título de Konami.

Los niveles estaban diseñados de una forma tremendamente inteligente, repletos de secretos, de modo que se incitaba al jugador a que explorase. Mediante el uso de elementos más propios del género de plataformas (puertas, cuerdas) que del género de acción pura y dura, se dotaba también de personalidad a este juego. Era cuanto menos curioso ver al madero de metal trepar por una cadena enorme cual chimpancé al tiempo que repelía macarras barriobajeros con su pistola.

Power-ups hay poquitos, aunque haberlos haylos. Salud, vidas extra, invulnerabilidad y armas. En este último apartado, el juego sigue siendo similar a Contra, ya que hay munición ilimitada de nuestras armas. Lo único que cambia entre una u otra es el daño que hace, y la forma que tiene el proyectil, ya sea cohetes, láseres, o el debilucho disparo de nuestra pistolita estándar. De nuevo, como en el juego protagonizado por Bill Rizer y Lance Bean, al morir perdemos cualquier arma que llevásemos y renaceremos de nuevo en el lugar de nuestra muerte con la pistolita.

Es raro el nivel en el que no hay un jefe final. Por lo general no son muy complicados de derrotar. Para los primeros ni siquiera nos tenemos que molestar en esquivar sus ataques, incluso en el nivel más alto de dificultad, pero a medida que la cosa avanza, hay unos picos de dificultad bastante graciosetes y el juego se convierte sin comerlo ni beberlo en un bullet hell en el que Murphy tiene que ser más rápido que un niño diabético persiguiendo al camión de los helados si no quiere morder el polvo.

Los enemigos no es que sean muy inteligentes. De hecho, la mayoría de ellos permanecen estáticos y se ponen a disparar al ciberpolicía a lo loco en cuanto entra en su línea de visión. Y siguen disparando desde ahí, quietecitos. Poquitos son los que se mueven. Aún así, el juego incluso en normal puede darnos algunos problemillas si no nos andamos con mucho ojo.

El sistema de salud no es perfecto, pero es lo que había en la época. Cada vez que recibimos un impacto, no obtenemos la tan famosa invulnerabilidad por penita que hace que seamos inmunes a todo un ratín para que podamos zafarnos de nuestros agresores. Aquí el contacto con un enemigo puede ser mortal de necesidad, ya que aquí tenemos los clásicos enemigos tóxicos, que se bañan en kriptonita de Robocop, ya que al tocarlos este empieza a perder salud como el que no quiere la cosa.

Pese a todo, este tipo de cosas se le perdonaba porque manejar al medio hombre, medio robot, 100% policía era la hostia de divertido.

La duración del juego es moderada. Como siempre, teniendo en cuenta que es un juego del 93 y que el cartucho no nos permitía la posibilidad de guardar la partida. En una hora u hora y cuarto habremos completado esta aventurilla. Pese a mantener una curva de dificultad más o menos moderada en todo momento, el juego tenía sus picos bastante graciosetes. Mención especial al combate final contra Skynet. De hecho, hay momentos en los que me he planteado si el juego realmente no era algo así como una carrera para recopilar vidas extra para el momento en el que te enfrentas al jefe final… decir que su dificultad es aberrantemente alta es quedarse corto. Por suerte, en el menú del juego podíamos elegir entre fácil, normal o difícil, por lo que en este aspecto llovía un poco a gusto de todos.

De hecho, esto es, a mis ojos, lo único que empaña al juego. Que de vez en cuando le da la vena psicópata y decide que no vas a pasar de ciertos puntos. Por lo demás es un juego muy disfrutable que mezcla unos cuantos géneros: acción, plataformas, y exploración, aunque este último en menor medida. Fue un gran arcade de acción. Lo recuerdo con mucho cariño e incluso le sigo dando a día de hoy, por los viejos tiempos. Este juego fue uno de los grandes de Master System.

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