Crónica de los Game Awards 2015 Análisis exahustivo de la gala de premios más importante del sector

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La gala

De la gala propiamente dicha me quedaría con tres momentos clave. El primero, el homenaje que se le hizo a Satoru Iwata, anterior presidente de Nintendo, que falleció este año. Fue bastante cutre, ya que se limitaron a tirar de fotos de stock —cuando para hacerlo más emotivo podrían haber utilizado fotos más personales—, y el montaje dejaba mucho que desear. Estas dos cosas juntas hicieron que fuese un homenaje realmente chustero. Por no hablar de que, nada más terminar, se puso música dubstep. Los cojones como Fobos y Deimos, sí, señor.

Posteriormente, el propio Reggie Fils-Aimé, COO de Nintendo América, pronunció unas cuantas palabras bastante emotivas con respecto al señor Iwata, dándole el homenaje que realmente se merecía. Y es que, para él, Satoru fue «un jefe, mentor, alguien de quien aprender, pero sobre todo, un buen amigo». Al pobre hombre casi se le saltaban las lagrimillas de la emoción, pero terminó su discurso con entereza.

Lo segundo que destacaría de entre tanto famoseo y tanta charla irrelevante fueron las pullas que se lanzaron hacia Konami; y aquí tengo que diferenciar, de nuevo, en otros dos puntos. En primer lugar, Jade Raymond soltó una bien fina para la compañía nipona cuando subió al escenario a entregar el premio a la Mejor Interpretación a Viva Seifert como ella misma en Her Story. Concretamente, lo que dijo fue «Para conseguir que un personaje cobre vida, es necesario encontrar al actor capaz de capturar la voz de éste. ¿Quién podría imaginar Metal Gear sin la voz de David Hayter?». Todo esto haciendo referencia al hecho de que Kiefer Sutherland sustituyese a Hayter como la voz de Snake, cuando este último lleva interpretando ese papel desde hace bastante tiempo. La primera en la frente, como veis. Pero la cosa no se quedó ahí.

Cuando Metal Gear Solid V ganó el premio a Mejor Juego de Acción/Aventura —otorgado por el mismísimo Mark Hamill—, al escenario subió… Kiefer Sutherland. Ni rastro de Hideo Kojima por la gala. Que no es por faltarle el respeto al actor, pero como que es algo raro que recoja un galardón de tal magnitud alguien que solo ha puesto voz —poca, además— a uno de los personajes en lugar de una de las mentes creativas detrás del proyecto.

Acto seguido, Geoff Keighley explicaba la movida: un abogado de Konami prohibió a Kojima asistir a la gala o recoger cualquier premio. TOCOTÓ. La imagen de Konami más dañada aún, si cabe. Más mierda en el cajón de la mierda, y no es que haya poca precisamente.

Lo único que puede llevar a Konami hasta tales extremos —impedir cualquier aparición publica de Hideo hasta que su contrato con ellos termine— es que Hideo pueda decir cosas perjudiciales para la compañía. Como si este tipo de niñerías y triquiñuelas propias de un malo de narconovela colombiana no hablasen por sí solas de lo mal que van las cosas por allí. El caso, Geoff Keighley se marcó un tanto al posicionarse de parte del cómputo total de jugadores al sacarle los colores a Konami, lo cual a su vez le sirve como lavado de imagen por… vosotros ya sabéis qué.

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