Rubius, prensa, clasismo y cuñadismo YouTube killed the newspaper star

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No suelo ver vídeos del Rubius, que es el pseudónimo que usa Rubén Doblas, el YouTuber más importante de habla hispana. No por odio, ni porque piense que yo estoy en un estrato intelectual mayor que él, o alguna bobada clasista de ese tipo. No es un humor que yo suela ver —aunque seré honesto, alguna vez que otra me ha arrancado alguna carcajada—, y a esto sumémosle que no suelo seguir a nadie de forma asidua en esta plataforma más allá de ver vídeos de forma esporádica. «Vale, bien. ¿Qué es esto de YouTuber?», te preguntarás en el caso de que hayas estado viviendo en una cueva durante los últimos cinco o seis años. Es un neologismo que, por etimología, viene a significar «persona que sube vídeos al sitio web de YouTube». Rubén hace esto, y además le va muy bien. No es el único que puede permitirse vivir de algo a priori tan simple y banal, y tampoco será el último. Lo que es indudable es que son los nuevos ídolos de masas. Las nuevas estrellas del rock. Tienen mucha presencia —y, por tanto, influencia— en redes sociales. No ver esto es una forma tácita de afirmar que no conoces el mundo en el que vives.

Rubius se ha cabreado mucho por una entrevista que le hicieron en el diario El Mundo estos días. Y con razón. Entrevista que, para empezar, fue realizada por alguien que no conoce el mundillo —¿se imaginan a alguien entrevistando a Hugh Jackman sin saber que es actor de cine? Pues esto es, salvando las distancias, lo mismo— y que durante la misma tenía un aire de altanería que daba una mezcla de asco y vergüenza ajena enorme. No hay más que ver el propio titular para ver que se ha ido a por él de una forma risible, descontextualizando una frase que da a entender que el chaval mendiga. Pero las buenas gentes de este periódico, no contentas con el revuelo causado, volvieron a las andadas el mismo día de publicación de la entrevista prácticamente perdonándole la vida a Rubén con una noticia adicional por afirmar que no desea conceder más entrevistas. Pese a tener todos los motivos del mundo para ello, claro. Porque llamadme «loko», con k de kilo inclusive, pero si eres una persona con un mínimo de empatía, puedes ponerte en su lugar y creo yo que no es tan complejo entender que no te pueda sentar bien que pongan en tu boca palabras que no has pronunciado, y que saquen de contexto otras que sí. No creo, como digo, que sea un asunto complicado de entender en exceso. Venga, hagamos un pequeño esfuerzo, que seguro que podemos.

El carrusel de la mofa no acababa ahí. Esta misma mañana, Juan Gómez-Jurado, escritor y periodista se montaba en él con un tuit que ya ha borrado —junto con otras tantas lindezas más— pero que ha causado revuelo en las redes sociales. Lo importante no es el tuit en sí, sino la imagen que adjuntaba en él, que consistía en una comparativa entre Rubius y Belén Esteban para mofarse de ambos.

De dicha imagen me quedaría con un concepto, el de que «gente de un nivel cultural distinto no puede entender su éxito». Algo que se pretende usar para elevarse por encima de los demás y demostrar nuestra —en teoría— superioridad moral e intelectual que al final resulta ser un petardo que le explota en todos los morros. Al margen de que sea un comentario horriblemente clasista y autocomplaciente, está afirmando que no entiende de qué va la movida y, por tanto, está opinando al respecto sin saber de qué habla. Y sinceramente, pocas cosas peores que esto se me ocurren en este mundo. Es algo que se estudia en primero de cuñado.

Cambiando un poco de tercio, Rubius lanzó un vídeo en su canal hablando del tema de la entrevista, en el que nos cuenta su versión, que arroja algo de luz al respecto. Según él, se le ha malinterpretado, y algunas de sus palabras se han tergiversado con tal de obtener el clic fácil con el cual se le saca el máximo rendimiento a una publicación: visitas. Recordemos que los que pagan son los anunciantes, y lo que en última instancia interesa es que el contenido se vea, sin que importe la calidad o la veracidad del mismo. La polémica por encima de todo. Me voy a permitir el lujo de tomar prestada una frase que me ha gustado mucho de Noel Burgundy de este artículo de la Revista GQ hablando también de esto. Lo que han hecho es un buen y suculento pedazo de pan para hoy. Pero muchísima hambre para mañana. A continuación, el vídeo en cuestión:

Yo aquí veo multitud de problemas. El primero sería el tratar esta profesión —porque es lo que es, no nos olvidemos— como algo trivial por no ser entendido ni estar visto por la gran mayoría como un oficio convencional, con sus horarios, sus jefes, y demás. Mientras que en Estados Unidos el mismísimo Conan O’Brien entrevista a PewDiePie, aquí nos mofamos del YouTuber porque eh, no es más que un niño grande que se dedica a jugar a los marcianitos con una webcam. No solo es algo cómico por las implicaciones que hay para quien lanza estas críticas vacuas —carcas y viejos de cojones—, sino que además es también estúpido porque al ser gente que mueve a las masas, en cierto modo puedes estar perdiendo audiencia al posicionarte abiertamente en su contra.

Con respecto al tema entrevistas, lo más parecido que se ha hecho en este país ha sido —obviando la entrevista al propio Rubius a uno de los no pocos programas de cambiante nombre de Buenafuente— la invitación al programa de Risto Mejide de algunas celebridades de YouTube como Auronplay o Wismichu, y este último afirma que hubo tergiversación en sus palabras, o que el montaje —con cortes y demás— favoreció el que algunas cosas se sacasen de contexto, todo de forma deliberada.

El segundo problema que percibo es el poner de manifiesto lo fuera de onda que está esta especie completamente cavernaria. Lo admiten sin cortarse un pelo. Esta gente, desde su posición de superioridad moral e intelectual —autoimpuesta siempre, eso sí— se dedicará a atacar todo aquello que ni entiende ni puede controlar por una razón muy simple: atenta, y amenaza su estilo de vida. Son animales acorralados. Vestigios de otra época que se niegan a adaptarse a los tiempos que corren. Renovarse o morir, ya sabéis. La supervivencia del más apto. Darwinismo, y esas movidas. Carcas, carrozas, y demás sinónimos —os animo a que busquéis por vuestra cuenta otros— que se niegan a admitir que no entienden el mundo en el que viven, y prefieren seguir en su burbuja repleta de autocomplacencia, autofelaciones, y demás parafernalia. Lo que se ha hecho durante estos días con Rubén no es más que sacar rédito del desconocimiento y la intolerancia. Entretenimiento de y para la caverna, que es su público. España es el país de los envidiosos y de hablar sin tener ni puta idea sobre lo que se está hablando por antonomasia. De ridiculizar y empequeñecer los logros ajenos. Estos alegres señores son la prueba fehaciente de ello.

Por último, aunque no menos importante, estamos ante un gravísimo problema de educación y de la forma que muchas de estas personas tienen de asumir su paternidad. O más bien de no asumirla. Varias de las críticas más recurrentes hacia lo nuevo —en el caso que nos ocupa, YouTube y el contenido que puede haber ahí generado por los YouTubers— son que «los críos pueden ver cosas malas». De nuevo, otra forma de admitir que no solo no ves lo que criticas, sino que además estás delegando la formación y la educación de un niño, que será el adulto del mañana, en un dispositivo electrónico que le permite reproducir vídeos. Lo que viene siendo echar balones fuera de una forma muy loca. Toma, niño, te compro la videoconsola para que me dejes tranquilo unas cuantas horas al día pero, ¡ay, qué malos que son los videojuegos, que te sorben el cerebro!

No soy padre, pero me parece razonable afirmar que un niño debe tener cierta supervisión paterna durante su tiempo de ocio, sin que dicha supervisión se llegue a convertir en un estado policial en miniatura que abarque nuestro propio domicilio. Ni un extremo, ni el otro. En el término medio está la virtud. Siendo honestos, el contenido que hace Rubius es de lo más inofensivo que hay en esta plataforma. Pero claro, es la cabeza visible y la persona más importante de habla hispana de la plataforma, y por tanto la que más envites recibe tanto en sentido figurado como literal.

En este último vídeo que ha hecho Rubius le he dado un consejo, además de una idea para el futuro. En el hipotético caso de que conceda más entrevistas en tiempos venideros, que él mismo también grabe con sus propios medios y por su cuenta dicha reunión. Así no habrá manipulación posible. Es más, si se hiciese con una cámara oculta habría mayor hilaridad al respecto, pudiendo desmontar a estos dinosaurios y añadiendo de paso unos cuantos clavos más a sus respectivos ataúdes.

En resumidas cuentas, y como suele pasar con todas las noticias de este tipo, hay algo muy bueno en todo esto. A uno le sirve para separar el trigo de la paja, y poder cortar contacto sin apenas despeinarnos con mucha gente intolerante que le da una importancia inusitada a una cuestión que en el fondo es meramente trivial y que no debe, o debería, afectar nuestro día a día para nada. No seáis imbéciles. Vivid, y dejad vivir.

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